lunes, 18 de enero de 2010

SIEMPRE QUISE PAGAR..!



Administrar la confianza que nos brindan, es administrar un tesoro de gran valor, porque con buenas intenciones no hacemos mucho.


Saber que otros confían en nosotros genera satisfacción, y más cuando este voto de confianza proviene de amigos, familiares o simplemente de personas que nos conocen muy bien. Poder contar con crédito, sea este en forma personal o a través de alguna institución reconocida, es una de las grandes satisfacciones con que cuenta el ser humano.

El hecho que confíen en nosotros y el saber que si tuviésemos alguna dificultad extrema podríamos recurrir a ellos -porque están dispuestos a socorrernos- nos brinda seguridad y permite avanzar en distintos proyectos que a diario tenemos por delante.

Por el contrario, el no poder contar con nadie, produce una sensación de desamparo muy particular, acompañada en algunos casos por un creciente resentimiento. Este resentimiento hiere al que lo posee generando depresión u “odio a la vida y a las personas”. Afecta fatalmente a su entorno, desencadenando graves problemas de relación. En medio de estos sentimientos de rechazo e incomprensión, las personas afines se suelen agrupar, porque sufren algo parecido, cayendo en muchos casos en el abandono de si mismos crisis familiares o suicidios. Aunque también algunos en adicciones o hechos delictivos, muchos de ellos con un perfil “inhumano”.

Es importante considerar cómo administramos esta confianza cuando somos poseedores de ella. Abundan los que abusan de ella respecto a personas, pero aún más cuando se trata de instituciones. Muchos no miden la posibilidad cierta de cumplir con las obligaciones tomadas, se basan en un “positivismo” que les induce a tomar obligaciones pensando en pagar, porque no esta en sus corazones defraudar a nadie, pero de hecho lo hacen. Ya que hubiesen pagado -pues esa era la intención-, claro, si todo hubiese salido como esperaban, pero ante la variable adversa más pequeña todo “el castillo que han levantado en sus mentes” -aunque elaborado con las mejores intenciones- se derrumba, arrastrando consigo la confianza, las relaciones, las amistades, y un futuro de libertad.

Un libro muy antiguo, La Biblia, dice que es mejor no prometer, que prometer y no cumplir, también dice que uno es esclavo de aquel a quien debe, y todo esto es muy cierto. Cuantas personas están lastimadas y lastimaron a otros, pues son victimas y victimarios, por reemplazar la fe por el positivismo. Que gran necesidad tiene nuestra sociedad de administrar la confianza que nos brindan, porque hacerlo es administrar un tesoro de gran valor.

Este tan valioso libro también dice que es necesario cambiar el modo de pensar, para que pueda cambiar la manera de vivir. ¡Cuántos problemas nos hubiésemos ahorrado si desde temprana edad, hubiésemos sabido estas cosas y valorado sus profundas enseñanzas!.

Tengo una buena noticia y es que no solamente allí encontramos la orientación para no equivocarnos, sino que también nos brinda la salida y nos ayuda a redireccionar nuestra vida. Por eso si tienes una, léela y sino consíguela, encontrarás verdaderos tesoros escondidos.



Pr. Rubén Jorge Rodríguez



jueves, 31 de diciembre de 2009

¡PUDIENDO SER RICOS..,NO LO SOMOS!


Cuando los recursos están ahí, esperando que dispongamos de ellos pero no los utilizamos y a la vez tenemos una mezcla de esperanza y resignación, que genera una progresiva frustración.

Necochea cuenta como punto turístico regional con una diversidad y calidad de recursos naturales, que muchos desearían. Comenzando por sus extensas playas tanto las de Necochea como las de Quequén, con un clima agradable y variable a la vez, que a diferencia de lo que algunos suponen, brindan a los turistas y visitantes una diversidad afín a todos los gustos.

Sin ir más lejos las fascinantes grutas próximas a la ciudad, con sus lugares paradisíacos y hermosas playas en muchos sectores; en otros formando acantilados o fundidas con inmensos médanos.

Y que decir de su río serpenteante y con cascadas, con su entorno agreste, refugio de aficionados a la pesca y amantes del relax. El parque Lillo repleto de pinos esperando a aquellos que gustan de los lugares boscosos y “Lago de los Cisnes” lleno de aves de distintas especies junto a una gran variedad de fauna.

Podemos seguir enumerando otras atracciones, como su puerto de aguas profundas y sus hermosas escolleras, etc. Pero la pregunta que muchos de los habitantes se hacen (algunos con ciertas quejas aunque otros con esperanza) es ¿Se valoran y se da la importancia que merecen a los recursos naturales de que disponemos, se le da la utilidad y difusión adecuada o sólo nos ufanamos del hecho de contar con ellos?. ¡Qué distinto que es cuando algo de lo que se dispone, se disfruta a pleno!.

Así ocurre con alguien que tiene un padre rico y no lo sabe, o aunque lo sepa mantiene distancia con el. O aquel que dispone de una gran herencia pero lo ignora o no la quiere tomar y vive pobre siendo rico.

Con todos nosotros ocurre algo parecido ya que contamos con alguien que nos ama profundamente y es el dueño de todos los recursos imaginables y aún de los que no nos imaginamos. Dispuso todo aquello que es para nuestro bien, no a manera de préstamo sino para que sean nuestros y podamos disfrutarlos plenamente, pero ocurre como con nuestros recursos naturales y con quien puede alcanzar lo que está dispuesto para el, pero por diversas razones no lo toma.

¡Si!. Aunque parezca incomprensible es lo que la mayoría de las personas hemos hecho con respecto a Dios. El tiene a nuestra disposición la paz o el perdón que tanto anhelamos, la alegría o compañía que necesitamos, el consuelo y la esperanza tan valiosos en distintos momentos de la vida. Dentro de su soberana voluntad contamos con salud y los recursos económicos que nos brinda, y tantas cosas más.

Surge entonces la pregunta: ¿Cómo puedo disfrutar de esto que está reservado por Dios para mi?. Es muy sencillo; hablando con Él, como si hablases con un padre que sabes que te ama, pidiéndole lo que necesitas, pero no como quien le pide a “un bonachón generoso”, sino desde tu necesidad con profundo clamor, reconociendo su grandeza y con la decisión tomada de poner tu vida bajo Su glorioso gobierno. Reconociendo a Jesucristo, su Hijo, como tu Señor y Salvador, quien murió en la cruz para que seas perdonado cuando arrepentido le pidas perdón, reconciliándote de esta manera con Él.

Cuando uno toma conciencia de aquello que fue provisto para uno y lo hace con una actitud de humildad, cuando se toma la decisión adecuada en el tiempo correcto, se puede disfrutar de las riquezas que nos han sido provistas y en lugar de decir “¡Pudiendo ser rico, no lo soy!”, podremos decir y con verdad “¡Poseo y disfruto lo que Dios me dio!”.
Pr. Rubén Jorge Rodríguez










lunes, 14 de diciembre de 2009

EL CUMPLEAÑOS

Una familia, quizás como una de las nuestras, en un día caluroso de verano, en una ciudad como esta, se aprestaba para festejar un cumpleaños muy especial, como aquellos a los cuales nosotros le damos una relevancia significativa, afectuosa y de reconocimiento.

Cuidadosamente prepararon una lista incluyendo a los invitados, teniendo especial cuidado de no olvidar a aquellos que habían dispuesto que participasen, aún más la repasaron entre varios para no equivocarse.

Se distribuyeron las distintas tareas entre quienes lo organizaban. Buscaron un lugar adecuado, amplio, limpio. Lo decoraron y adornaron para esta ocasión tan especial. Conversaron y decidieron en que consistiría el lunch y las bebidas y fundamentalmente el brindis para culminar este momento tan grato homenajeando a quien cumpliría años, como así también, cómo y quienes lo servirían.

Destinaron un lugar para dejar los obsequios, eligieron la música que según entendían, sería acorde al momento. Prepararon las mesas y mientras terminaban de poner los cubiertos comenzaban a llegar los invitados.

Sus rostros reflejaban alegría, claro, era un día especial y en medio de la algarabía depositaban los obsequios que traían. Llegó el momento tan esperado, comenzaron a cenar festejando este tan esperado cumpleaños cerrando la puerta del lugar. Transcurrían las horas en medio de júbilo, risas, y música. Cuando ya avanzaba la noche, después de haber cenado, alguien preguntó ¿Vieron al cumpleañero?.

Con asombro unos y con sonrisas irónicas otros dijeron: ¿Como preguntas eso? ¡Allá está! ¡Si allá!, otro respondió. A la mesa principal había un hombre sentado que se destacaba del resto, usaba ropa de pleno invierno, de color muy llamativo, adornaba su cabeza con un gorro muy especial. Era el centro de atracción, sus carcajadas muy particulares generaban la simpatía de todos los asistentes, principalmente los niños se acercaban para besarle, muchos de ellos llevados por sus padres.

En un momento otro dijo, ¿Qué hace este hombre acá? ¡Hoy es nochebuena y estamos festejándole el cumpleaños a Jesús! ¿Quién me puede decir dónde está?. Poco a poco ceso el ruido mientras se miraban reconociendo el grave error.

En medio de los preparativos se olvidaron de decirle a Jesús que querían honrarlo y homenajearlo, olvidando invitarlo. ¡Quien cumplía años no estaba presente! ¿Quien era entonces ese hombre que había pasado a ser el centro de la atención de todos? Alguien respondió, algunos lo llaman papá Noel y otros Santa Claus.

Al reunirte en esta nochebuena o Navidad, con aquellos a quien amas para festejar el nacimiento de Jesús, no te olvides que Él debe ser el centro y además debes saber que sin Jesús no hay Navidad. Aquel o aquello que lo reemplace ocupará un lugar que no le corresponde. Comienza este tiempo dándole a Jesús el valor y lugar que tiene.

Hace más de dos mil años decidió nacer entre nosotros con el objetivo de reconciliarnos con su Padre Dios, librando así de las consecuencias de nuestros pecados a todos aquellos que le reconozcamos como el Hijo de Dios y arrepentidos de nuestros pecados le digamos “¡Jesús perdóname! Reconozco que no merezco tu perdón, pero te ruego que tengas misericordia de mí”. Haciéndole esta declaración con la firme decisión de rendir a sus pies nuestro pasado, presente y futuro. Dispuestos a vivir una vida nueva tomados de su mano.

Felicidad y recuerda que: ¡La Verdadera Navidad es con Jesús!.

Pr. Rubén Jorge Rodríguez

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL FIN DEL MUNDO

Hay temas que son recurrentes en las distintas sociedades a través del tiempo. Uno de ellos tiene que ver con el futuro, tanto personal como de la humanidad, de nuestro planeta y del universo. Se puede observar que en forma periódica y casi cíclica, originada en distintas fuentes y bajo circunstancias diferentes sale a la escena un tema que genera incertidumbre e intriga.

Sin duda el tema sobre el fin del mundo, es una de las preocupaciones de los seres humanos a través de la historia y común a las distintas culturas, muchas de ellas con trasfondos culturales y religiosos que no tienen vinculación alguna entre si. De hecho, muchas de las culturas antiguas y etnias aborígenes alrededor de la tierra tienen una idea aunque sea vaga o distorsionada de un final, un cataclismo o algo o alguien que marcará el fin de las cosas.

Muchos se han basado en pseudo profecías, que no pasaron de ser el fruto de personas que habían sido engañadas y que en forma crédula o no, lograron comunicar lo que pensaban. Algunos fundamentan sus dichos en oráculos antiquísimos. Otros basados en predicciones bien intencionadas que pretenden ser interpretaciones bíblicas, por supuesto sin fundamento alguno, basado en interpretaciones personales o deducciones de menciones aisladas sobre el tema, pero no apoyadas en el conjunto del texto bíblico, no siendo más que burdas especulaciones. Como así también otras, nacidas en grupos sectarios que se apoyan en supuestas “revelaciones” recibidas por personas -algunas contemporáneas y otras de siglos pasados-, que según ellos son “elegidas”.

Lo cierto es que su cumplimiento, tan esperado por ellos como por sus seguidores o adeptos no se produjo. Y lo llamativo es que en todos los casos no reconocieron que lo que auguraron no era genuino. Algunos guardaron silencio por un tiempo y luego a la manera de algunos políticos actuales, después de un tiempo pensando que la gente se había olvidado de sus dichos, salieron de nuevo a escena como si “no hubiese pasado nada”. En cambio otros salieron a explicar que “no estaban equivocados sino mas bien que erraron en algún cálculo” y los menos no hablaron más del tema. Sus libros, videos y conferencias pasaron al olvido o lo que es peor aún como si nunca hubiesen existido.

Es claro que es un tema que ha preocupado e inquietado a muchos a través del tiempo por eso debiéramos preguntarnos por qué –como decíamos anteriormente- a través de los siglos, en distintos lugares y culturas no afines, está latente esta preocupación. Se podrán hacer muchas conjeturas pero lo cierto es que es necesario reconocer la existencia de un creador común a todos, como así también una identidad básica común. Ese creador es Dios, quien ha generado esta inquietud y se ha ocupado de dejar datos ciertos referentes al fin.

Cuando la Biblia es leída y analizada en su contexto cercano y como “un todo” -en su contexto general-, poniendo en práctica un principio básico de la exégesis bíblica que es: “El texto fuera de su contexto es un pretexto”, llegamos a la conclusión que hay muchas menciones respecto al tiempo del fin, pero también es cierto que Jesús mismo dijo que nadie sabía ni el día, ni la hora.

Es por esto que los acontecimientos que vemos a diario y que nos estremecen, como ser hambres, pestes, terremotos, violencia, cataclismos, entre muchos otros, son señales inequívocas de que el tiempo del fin no está lejos. Pero también es cierto que no ha dejado fecha exacta y que estas señales no son para alarmar a la población del mundo, sino como una llamada de atención a manera de un “Gran despertador”. Esperando que cada uno se despierte a la realidad de su existencia y que le valore en la medida que Él espera.

Ese “Gran despertador” nos dice: ¡Abre tus ojos, levántate, mira la realidad!. ¿Cuál es la realidad entonces? ¿Y qué hacer para valorarle como Él espera?. Es muy sencillo y esto se puede ver claramente en la lectura sencilla y sin prejuicios de su Palabra escrita que es la Biblia.

Si bien el fin ocurrirá y su fin será por medio de fuego, donde los elementos arderán y se consumirán, proveyó una puerta a través de la persona de su hijo Jesús. Dios dispuso que su Hijo –que ya existía- naciera como hombre con el objetivo de poner su vida en reemplazo de cada ser humano, sufriendo en si mismo el castigo inmerecido en la cruz que cada uno de nosotros merecemos, para así pagar Él, el precio de nuestros pecados y perdonar a todo aquel que con un corazón agradecido y arrepentido, se acerque a Él pidiéndole perdón por sus pecados, dispuesto a vivir una vida distinta junto a otros que tomaron la misma decisión.

Este “Gran despertador” está sonando y te llama para que te tomes de la esperaza de vivir reconciliado con quien creó todo y determinó con claridad lo que ocurrirá y el momento justo. Sabiendo que todo aquel que tome esta decisión no sufrirá este fin tan temido. ¡Esta es la verdad y la realidad y lo que Él espera de cada uno!.


Pr. Rubén Jorge Rodríguez

viernes, 2 de octubre de 2009

Y...¿SI MIENTEN, HABLANDO BIEN DE USTED?


Es llamativo observar como las personas reaccionamos frente a los comentarios que otros hacen acerca de nosotros y aunque podamos en alguna medida evitar exteriorizar lo que sentimos, genera en nuestro interior una serie de reacciones agradables o no, que evidencian nuestro agrado o descontento. Nos sentimos bien cuando son reconocidos nuestros logros o virtudes, pero una sensación desagradable cuando aquello que no nos agrada es expuesto y aún más cuando nos sentimos cuestionados o descalificados, generando tristeza o una triste reacción.

En muchas ocasiones conversé con personas que se mostraban muy molestas porque alguien, una persona cercana o no, hizo comentarios de ellos mintiendo. Es cierto que esto es algo que descalifica más a quien hace los comentarios, que a aquel de quien los hace. Pero es claro que a todos nos molesta cuando nos descalifican de esta manera, más aún cuando pensamos que puede ser creído lo que dijeron.

En alguna ocasión le pregunte a una de las personas que expresaban este tipo de malestar y dolor lo siguiente: ¿Si en lugar de haber hablado mal de usted mintiendo, hubiese hablado bien pero también mintiendo, se sentiría igual de mal? Pueden imaginarse su cara de asombro y su boca cerrada; La única respuesta que recibí fue una oculta sonrisa que se asomaba en sus labios. Percibí a alguien acorralado por tener que reconocer su realidad.

Más allá del hecho repudiable de tratar de deshonrar o desprestigiar a otro con actitudes como esta, debemos detenernos también en analizar la causa del malestar de la persona afectada. Claro es que cuando el ego es herido se producen reacciones. El sentirse lastimados no siempre es porque que alguien haya mentido en contra suyo o sino en muchas ocasiones porque su ego ha sido herido.

Uno de los libros más antiguos y traducido a la mayor cantidad de idiomas y dialectos contemporáneos expresa lo siguiente “…que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura…”(Ro. 12:3 La Biblia). O sea, el concepto que tenemos de nosotros mismos y o el que deseamos que otros tengan de nosotros, debe coincidir con la verdad y nunca este debe basarse en la simulación o la mentira.

Si bien es sabido que la mentira es una herramienta habitualmente utilizada por muchas personas para alcanzar sus fines, también lo es que nadie se agrada en que le mientan, -salvo bajo situaciones patológicas- y también es imposible convivir sanamente sobre esa base. Por eso podemos decir que la mentira es repudiable, porque siempre divide y para justificarla es preciso valerse de otras, y en esto se encuadran aún también aquellas que algunos llaman “piadosas”.

Pero no es menos grave el querer “dibujar” ante otros, lo que en el fondo sabemos que no somos, queriendo que le consideren o vean como realmente sabe que no es, aún a pesar de la mentira. Si es así podemos aseverar que es tan culpable es el que miente como aquel que tolera o disfruta la mentira cuando le conviene o le gusta. Otro aspecto importante para considerar es la intención de aquellos que usando la mentira o aún verdades, la usan con un fin dañino o destructivo.

Sin duda hay personas que de alguna manera se pueden sentir identificados con alguna de estas alternativas y se dan cuenta que no pueden seguir así mucho más, porque si fuese así todo se caería a su alrededor y ansían que se produzca un profundo cambio en sus vidas, familias y relaciones.

Hay esperanza, porque hay una puerta de salida. El umbral de esa puerta es que tengan en claro qué concepto tiene Dios de cada uno en particular, no el que quisieran que tenga, ni el que les parece que debiera tener, sino el real y frente a esto reconocer sus faltas con arrepentimiento. La puerta es la persona de Jesucristo, quien murió en la cruz para dar una Nueva Vida a todos aquellos que le reconozcan como la autoridad suprema sobre ellos, le pidan perdón expresándole con sus labios lo mas profundo que hay en sus corazones con la disposición de seguirle para transitar esta Nueva Vida tomados de su mano.

Ah!, la esperanza, es que disfrutarán sus vidas basadas en la verdad. Y aunque hablen lo que hablen se cumplirá lo dicho por Jesús “…Yo estoy con ustedes todos los días”.


Pr. Rubén Jorge Rodríguez

martes, 29 de septiembre de 2009

VOLVER A LA FUENTE


Hace unos días acompañé a uno de mis hijos a concretar unas compras efectuadas por Internet en la ciudad capital de nuestro pais. Para ello tuvimos que ir a dos domicilios particulares ubicados en dos edificios en torre, de dos de los barrios más elegantes; lo llamativo fue que en ambos casos al anunciarnos a través del portero eléctrico respondieron ¨ya bajo¨. Al descender de los ascensores ya traían en sus manos los productos que vendían, exhibiéndolos y probándolos en la puerta del edificio, lleno de cámaras de seguridad. No lo hicieron por falta de cortesía, sino llenos de temor.

Observamos como la inseguridad en nuestro país va avanzando a pasos agigantados. Olas de asaltos, secuestros ¨express¨, violaciones, violencia que sobrepasa la crueldad que podíamos imaginar y para obtener lo que se proponen, muchos recurren a los más sofisticados métodos o utilizando una crueldad inusual, llegando a la tortura.

Hace unos pocos años esto lo veíamos en las grandes ciudades, y mucho mas concentrado en el cono urbano bonaerense, aunque en mucha menor magnitud. Lo llamativo es que a pesar que las condiciones difieren entre ciudad y ciudad y entre pueblo y pueblo, esto ha llegado a muchos puntos de nuestro territorio, que por naturaleza tienen culturas propias, pasando por encima de ellas.

Muchas ciudades ya comienzan a vivir esta extraña sensación; combinación de temor y desconfianza, llegando en algunos casos al terror, que deja marcas muy profundas cambiando el comportamiento, las costumbres y las actividades tanto familiares como sociales.

Como explicar este fenómeno que tanta angustia trae a quienes son víctimas y a quienes quizás en algún momento lo sean en sus casas, comercios, a la vuelta de una esquina, en un parque, en la playa o simplemente en un descampado. Muchos hablan de implementar métodos de contención y aumentar los de prevención, de leyes mas duras, de bajar los años de imputabilidad, aún otros esbozaron la sugerencia de la pena de muerte, aún por los medios masivos de comunicación.

La delincuencia enmarcada en estas características, no responde al argumento de falta de trabajo o de la no posibilidad de hacerlo –cosa que tampoco la justificaría-, sino mas bien a un perfil muy preocupante fruto de la alteración de los valores sociales.

Convivimos con una filosofía de vida, que si bien siempre la hubo en algunos sectores marginales, ahora emerge en forma descontrolada llena de resentimiento y desconsideración frente al dolor de sus semejantes, como expresión de no valorarse ni amarse a si mismos, menospreciando el futuro y aún más sus propias vidas.

Nuestra pregunta es donde están los progenitores de estos adolescentes, jóvenes y de otros ya no tan jóvenes. Sin ánimo de prejuzgar, debemos reflexionar en qué es lo que les enseñaron y mas aún que ejemplos les dieron, que valores fueron inculcados, qué limites tuvieron. Es claro que en la mayoría de los casos de delincuencia, las crisis de las familias donde se criaron condicionaron estos valores sea directa o indirectamente, voluntariamente o no.

¿Por dónde entonces debiéramos avanzar para reducir en forma progresiva este flagelo?. Creo que la respuesta esta a la vista. Restaurar las familias y ayudar a concretar las nuevas con valores éticos, morales y sociales que Dios ha dispuesto desde el principio. Si, aunque muchos lo resistan labios para afuera, en el fondo de sus corazones saben que ahí es donde radican la crisis de nuestra sociedad.

Para hablar de familia es imprescindible mencionar a Dios, ya que fue su creador. En el principio unió a un hombre y una mujer para formar un nuevo ente indisoluble, debiendo aprender a convivir, corregirse y ayudarse entre si basados en las instrucciones que él mismo impartió, ya que su disolución era inimaginable porque habían sido “unidos hasta que la muerte los separase”.

Hay personas que invocan a Jesús y aún tienen representaciones de él colgando de sus cuellos, sobre mesas, repisas, o aún de las paredes, desconociendo que lo que él realmente quiere es morar en los corazones de aquellos que con sinceridad le buscan, dispuestos a que sus valores y principios pasen a ser los suyos propios. Es necesario como dirían algunos “volver a la fuente” para restaurar, o formar familias de acuerdo al “manual del fabricante”.

La mejor elección es la que muchos ya hemos tomado, partiendo de una sencilla oración decirle que quieres basar tu vida y familia en Jesús, pidiéndole con profunda sinceridad y arrepentimiento -por haber vivido independientemente de él-, que more en tu corazón.

Si lo haces y te dispones a seguirle de cerca junto a aquellos que tomaron esta valiente decisión, verás como tu familia irá incorporando nuevos valores, y a la vez servirá como referente para otras que lo anhelan y no saber como “volver a la fuente”.


Pr. Rubén Jorge Rodríguez

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿QUE TE PASA, PLANETA?


Últimamente los temas que ocupan muchas de las tapas de los diarios más populares en nuestro país, y en diversas partes del mundo, son las catástrofes naturales y los cambios climáticos. Incendios como los que sufrimos los argentinos en nuestros campos y sierras que dejan sus huellas, entre otras en las provincias de Córdoba, San Luís, Buenos Aires y Entre Ríos. Aludes incontrolables que a su paso arrasan no sólo con poblaciones enteras, sino con los ahorros y lo que es más, con la esperanza de quienes ven que delante de sus ojos, todo es arrasado y sepultado.

Los hundimientos de tierras como ocurrió hace unos años en una ciudad de la ex Unión Soviética, donde los edificios y casas literalmente se hundieron en un gran pozo, llevando consigo todo. Los ríos caudalosos que encuentran tierras que se disgregan produciendo desmoronamientos, como en nuestra querida Tartagal en la provincia de Salta, quedando sus habitantes sólo siendo propietarios de la resignación y el desamparo.

Temblores y terremotos que asolan regiones enteras en diversas partes del mundo provocando destrucción lágrimas y desconsuelo. Emanaciones de cenizas volcánicas como las que periódicamente se han observado en la cordillera de los Andes, afectando pueblos y ciudades tanto de nuestro país, como en el vecino Chile. Y no nos olvidamos de los huracanes que como si fuesen parte de una larga caravana, se suceden uno tras otro, asolando entre otros lugares el centro y el norte de América.

En una “era tecnológica”, donde la ciencia avanza a pasos agigantados, donde día a día ya es viejo lo producido el día anterior, impidiendo de alguna manera aprender a operar los equipos nuevos, porque al siguiente día ya hay otros que lo reemplazan y lo superan pasando a ser obsoletos. Donde los equipos satelitales pueden anticipar muchos de los acontecimientos que están por suceder. Donde la tecnología ha llegado a tal extremo que desde una pantalla de computadora conectada a Internet se puede ver cualquier región del mundo y aproximarse a ella, sobrevolando en forma virtual su propio planeta teniendo la sensación tenerlo en la mano, como una naranja.

¿Cómo puede ser entonces que con tantos avances y habiendo depositado la confianza en la ciencia y el conocimiento, generando en algunos una sensación en alguna manera de estar por encima de lo que ocurre en nuestro planeta, este se enloquezca y no pueda ser controlado? ¿Cómo es que a científicos y técnicos especializados se les vaya de su esfera de control y no pueden hacer nada?. Si como piensan algunos “nada físico seria imposible para el hombre”.

Lo cierto es que frente a la erupción de un volcán, hasta el geólogo más experimentado tiene que huir, sino sería consumido o sufriría sus consecuencias. Frente a un “sunami” o simplemente al desborde de un caudaloso río, cuando el agua sube, y sube o cuando los incendios de campos avanzan y arrasan con todo, destruyendo casas, plantaciones, animales, flora y fauna autóctona, -sean estos últimos intencionales o no- todos tienen que huir, ahí no hay intelectual o ignorante, sabio o necio, rico o pobre, todos huyen para el mismo lado.

El Planeta está fuera del control de quienes, tanto a través de la política, de la fuerza, de la ciencia o de la filosofía, levantan sus banderas de señorío sobre una creación que no les pertenece. Y preguntamos ¿Qué te pasa, planeta?. Es claro que no te puede responder, pero quien da la respuesta es quien lo creo, con todo lo que en él hay.

Dice la Biblia a través de la pluma de uno de los discípulos de Jesús, escribiendo a los cristianos que vivían en la Roma del primer siglo, hace ya cerca de dos mil años lo siguiente: “Sabemos que hasta ahora el universo se queja y sufre como una mujer con dolores de parto y no solo sufre el universo, sino también nosotros…”.
La creación en parte sufre las consecuencias por haber sido herida y alterada, gimiendo, por las consecuencias de la mano del hombre. También es claro que hay hechos que están ajenos a su mal accionar, pero dentro de estas dos posibilidades, sabemos que hay un mensaje de Dios al ser humano, haciéndole ver su impotencia frente a Su gobierno. ¡Porque todo se cae frente a la presencia de Dios!.

Es magnifico que la ciencia brinde sus aportes positivos a la humanidad, pero es aún mejor llevarse bien con quien es el Dueño del universo y de quien proviene la ciencia, el conocimiento y la autoridad humana. Pero también debo decir que la única forma de reconciliarse con Dios es por medio de Jesucristo, reconociéndole como el Señor y salvador de su vida

¡Que sabio es aquel que busca a Dios como la prioridad de su vida!


Pr. Rubén Jorge Rodríguez